martes, 18 de julio de 2017

Evangelio según San Mateo 13, 24-43 - "Parábola: El trigo y la cizaña" -

16 º Domingo
Tiempo Ordinario - Ciclo A
"Parábola del trigo y la cizaña"
23/07/17
Mt 13,24-43

Jesús les propuso a la gente esta parábola: "El Reino de los Cielos se parece a un hombre que sembró buena semilla en su campo; pero mientras todos dormían vino su enemigo, sembró cizaña en medio del trigo y se fue.
Cuando creció el trigo y aparecieron las espigas, también apareció la cizaña.
Los peones fueron a ver entonces al propietario y le dijeron: 'Señor, ¿no habías sembrado buena semilla en tu campo? ¿Cómo es que ahora hay cizaña en él?'.
El les respondió: 'Esto lo ha hecho algún enemigo'. Los peones replicaron: '¿Quieres que vayamos a arrancarla?'.
'No, les dijo el dueño, porque al arrancar la cizaña, corren el peligro de arrancar también el trigo.
Dejen que crezcan juntos hasta la cosecha, y entonces diré a los cosechadores: Arranquen primero la cizaña y átenla en manojos para quemarla, y luego recojan el trigo en mi granero'.
También les propuso otra parábola: "El Reino de los Cielos se parece a un grano de mostaza que un hombre sembró en su campo.
En realidad, esta es la más pequeña de las semillas, pero cuando crece es la más grande de las hortalizas y se convierte en un arbusto, de tal manera que los pájaros del cielo van a cobijarse en sus ramas".
Después les dijo esta otra parábola: "El Reino de los Cielos se parece a un poco de levadura que una mujer mezcla con gran cantidad de harina, hasta que fermenta toda la masa".
Todo esto lo decía Jesús a la muchedumbre por medio de parábolas, y no les hablaba sin parábolas
Palabra del Señor    
Reflexión

Corazones para el Reino

Todos lo sabemos, en nuestro mundo hay gente con corazón y gente que tiene el corazón “enlatado” -ojalá transitoriamente-. Gente que hace el bien y gente que solo mira por sí misma. Gente desprendida y generosa y gente que va buscando su interés.

Jesús a la hora de contar su parábola era consciente y realista de lo que suele ocurrir. Hay una mezcla de bien y de mal. Una mezcla en nosotros mismos, pues no estamos del todo “convertidos” hacia el Reino. Y una mezcla fuera, pues incluso el que hace el mal seguro que tiene su “corazoncito”. Él siempre nos da oportunidades para crecer en el jardín de su Reino. Nos nos amenaza con las tijeras de la poda y la destrucción.

Señor Jesús, plántanos en tu tierra y quita las cizañas de nuestro entorno. Apártanos de la quema y de la destrucción.
Dibu: Patxi Velasco Fano       Texto: Fernando Cordero ss.cc.       Fuente: http://blogs.21.es/kamiano
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